Guía de Apoyo Psicosocial para Población Neurodivergente en Situaciones de Catástrofe: Ética, Acción y Acompañamiento

Por Patricia Rojas y Clargina Monsalve

En el marco de la gestión de crisis humanitarias, como la ocurrida en Venezuela el 24 de junio del 2026, definimos una catástrofe de “Primer Nivel” como un acontecimiento localizado donde, a pesar de existir un alto número de damnificados, los recursos sanitarios locales permanecen funcionales y disponibles para el triaje y tratamiento. No obstante, este evento altera violentamente la estructura social y educativa, obligando a los niños, niñas y adolescentes (NNA) a un proceso de “re-adaptación de la realidad”, sin embargo, se observa la gran necesidad de apoyo de la población civil en diversas instancias, debido a la magnitud de los eventos.

Para la población neurodivergente —especialmente aquellos con Trastorno o condición del Espectro Autista (TEA), TDAH o Altas Capacidades—, esta ruptura no es solo emocional, sino neurobiológica. La pérdida de predictibilidad y la sobreexcitación del sistema nervioso central exacerban su vulnerabilidad, ya que su capacidad de procesamiento sensorial y autorregulación se ve desbordada por un entorno que ha dejado de ser comprensible.

El Perfil del Impacto: Entendiendo la Experiencia Neurodivergente

El trauma en perfiles neurodivergentes se manifiesta a través de una respuesta de estrés agudo que afecta la integración sensorial y las funciones ejecutivas. Basándonos en la evidencia clínica, categorizamos estos signos:

  • Impacto Sensorial (Sobre-reactividad): Se produce una hipersensibilidad aguda a ruidos (sirenas, campanas, gritos), luces brillantes y contacto físico. En niños, niñas y adolescentes con TEA, esta sobreexcitación neurobiológica puede derivar en un “entumecimiento emocional” o una sensación de impersonalidad donde nada parece real.

  • Impacto Conductual (Disfunción Ejecutiva): Manifestaciones de agresividad, ataques de ira o regresiones a etapas anteriores del desarrollo. En casos de TDAH, la ruptura de rutinas incrementa la hiperactividad y disminuye drásticamente la atención. También puede aparecer el mutismo o la “conducta protestante” ante necesidades básicas como la alimentación.

  • Impacto Emocional: Ansiedad transitoria, sentimientos de desamparo y un miedo paralizante a lo desconocido. Existe una propensión a la culpabilidad espontánea y miedos catastróficos (muerte, incendios, desastres) que los infantes no logran verbalizar.

Ética del Voluntariado: Las Claves del Acompañamiento Asertivo

El cuidado humanizado exige un marco ético que proteja la integridad de la autonomía disminuida en momentos de crisis. Los principios éticos para el acompañamiento son:

  1. Honestidad absoluta: Jamás apartar a los niños y niñas de la realidad con “falsas protecciones”. La fantasía suele ser más aterradora que el hecho; la verdad debe comunicarse con ternura pero sin distorsiones.

  2. Respeto a la autonomía y no sujeción: Siguiendo las mejores prácticas desde el enfoque de la Pedagogía Hospitalaria, se debe evitar cualquier sujeción física o el uso del miedo para lograr “colaboración”. La evidencia muestra que el 67% de los niños y niñas en crisis logran estabilidad sin recurrir a restricciones físicas, castigos o amenazas.

  3. Confidencialidad y dignidad: El historial personal y el dolor de los infantes y adolescentes deben tratarse con absoluta reserva. Es vital garantizar un trato basado en el respeto a sus valores e integridad, lo que implica la menor exposición en redes sociales, no exponer su intimidad y respetar la confidencialidad de sus tratamientos y pronósticos.

Acciones Prioritarias en Medio del Desastre

La intervención debe enfocarse en la estabilización del sistema nervioso y el apoyo a las funciones ejecutivas:

  • Validación Emocional: Acoger las expresiones de ira o miedo sin juzgarlas. Es imperativo no invalidar la experiencia de los niños y niñas.

  • Comunicación Técnica y Empática: Explicar las causas de lo sucedido con claridad. Evita frases como: “Tienes que ser valiente”, “Los niños no lloran”, “Ahora eres tú el hombre/la mujer de la casa” o “No te pongas así”.

  • Soporte a la Comunicación: Facilitar espacios donde los niños y niñas puedan permanecer en silencio. El acompañamiento físico silencioso es una herramienta de regulación poderosa para perfiles con dificultades en el procesamiento del lenguaje.

  • Restablecimiento de Micro-rutinas: Para mitigar la disfunción ejecutiva, es vital reinstaurar ritmos normales de alimentación y descanso de inmediato. La predictibilidad es el principal antídoto contra la incertidumbre.

La Caja de Herramientas del Voluntario

  • Monitoreo de la Tríada Estresora: Existe una correlación directa entre el nivel de dolor moderado, la dificultad para conciliar el sueño y la inapetencia. Un niño con dolor físico no podrá autorregularse emocionalmente.

  • Herramientas de Procesamiento Lúdico: Utilizar el dibujo o el juego para que los niños y niñas puedan “reproducir el trauma”. Esto le permite externalizar la herida emocional de forma controlada y simbólica.

  • Fortalecimiento del Pilar Afectivo: El bienestar de la infancia depende del estado de los adultos que la acompañen y que la apoyen en las pérdidas importantes que pudo haber tenido. Si se cuenta con la presencia de los padres y estos logran manejar su estrés, el niño o niña neurodivergente recuperará su sensación de seguridad. Si los padres forman parte de la pérdida, esta sensación se irá desarrollando en la medida en que los adultos que lo acompañan generen un acercamiento respetuoso y prosocial para un vínculo seguro.

  • Detección de Señales de Alerta Crítica: Buscar intervención profesional ante un embotamiento afectivo persistente (apariencia de no tener sentimientos tras el evento) o ideación suicida (como medio para reunirse con lo perdido).

Hacia una Reorganización del Sentido

La meta de la intervención psicosocial y pedagógica en población neurodivergente no es el retorno a una normalidad inexistente, sino guiar al menor hacia la fase de reorganización de la cotidianidad. En esta etapa, el individuo logra internalizar la experiencia traumática, permitiendo que los aspectos dolorosos remitan y pueda reincorporarse a la vida con nuevas herramientas de afrontamiento. La capacidad de superar el duelo es intrínseca, siempre que el acompañamiento respete los tiempos y la neurobiología de cada niño y niña.

La profesora Patricia Rojas ha diseñado una guía con enfoque neuroeducativo para acompañar a las poblaciones infanto-juveniles con neurodiversidad, este material estará disponible completamente gratuito en nuestra web y la de sc-prisma.com, allí encontrarás además otras guías más de acompañamiento para el Voluntariado, pues es muy necesario, frente a la complejidad de los hechos que enfrentan nuestros niños y niñas, que se dispongan de recursos que ayuden tanto a voluntarios como educadores y profesionales de distintas especialidades, a ofrecer una atención integral cálida y humanizadora.

Te invitamos a conocer el perfil de nuestra querida colaboradora Patricia Rojas, en su iniciativa “Sí puedo educar, con la linternita hacia adentro”.

 

[Guía 4: S.O.S INFANCIA NEURODIVERGENTE POST-TERREMOTO]

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