Para intervenir en medio de una emergencia no basta con la buena voluntad; se requiere un abordaje estructurado que respete los tiempos neurológicos y emocionales de cada niño y niña. La Caja de Herramientas del Voluntario consolida las estrategias lúdicas y los materiales esenciales para acompañar a las infancias afectadas.
El Termómetro de Observación (Antes de intervenir)
El voluntario debe observar al niño o niña durante unos minutos antes de proponer cualquier actividad. Este termómetro divide el estado emocional de los niños y niñas en tres “zonas” para indicar qué tipo de acercamiento es verdaderamente seguro:
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🔴 Zona Roja (Shock y Congelamiento): El niño presenta mirada perdida, mutismo, rigidez corporal o no responde a su nombre. Acción: No propongas juegos ni historias. Debes aplicar la Guía 1: ofrecer compañía en silencio, bajar a su nivel visual y dejar elementos de arte básicos (papel y crayón) a su alcance, sin dar instrucciones.
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🟡 Zona Amarilla (Desborde y Alerta): El niño muestra respiración agitada, llanto fuerte, movimientos bruscos, irritabilidad extrema o tira cosas. Acción: No exijas explicaciones. Debes aplicar la contención de la Guía 3: usar la técnica de anclaje 3-2-1, validar su rabia y ofrecer materiales de descarga física (como amasar o rasgar papel).
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🟢 Zona Verde (Apertura incipiente): El niño hace contacto visual breve, observa lo que hacen otros, manipula objetos pequeños o suspira. Acción: Es el momento adecuado. Puedes introducir suavemente opciones de juego interactivo o narrativas abiertas, entregándole al niño el control total de la actividad.
Opciones de Narrativa Abierta y Juego Terapéutico

Estas herramientas se utilizan exclusivamente cuando el niño o niña se encuentra en la “Zona Verde”. El principio rector de este espacio es fundamental: el niño es el director de la obra y el voluntario es solo un asistente.
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Los “Cuentos Semilla” (Narrativa Verbal): En lugar de leer un cuento con moraleja, el voluntario ofrece el “inicio” de una historia donde el protagonista enfrenta un cambio (por ejemplo, un pajarito cuyo nido fue destruido por una tormenta), y el niño decide qué pasa después. El voluntario no debe corregir el rumbo de la historia, sino validar las emociones que el niño proyecte en ella.
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El Lienzo Colaborativo (Narrativa Visual): Para los niños que aún no desean hablar, la creación conjunta es su mejor voz. Se puede armar un “Collage de las Emociones” usando revistas y papeles de colores para ilustrar cómo se siente el cuerpo, o realizar un “Dibujo Compartido”, donde el adulto y el niño se turnan en silencio para hacer trazos en una misma hoja.
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Creación de Mundos (Narrativa Lúdica): Permite que el niño recupere el sentido de agencia y control sobre su entorno. Incluye la construcción libre de refugios con bloques o cajas de cartón, y el “Juego de Roles Invertido”, donde se le ofrecen curitas y vendas reales para que los más pequeños cuiden a un peluche herido, procesando su propio dolor a través de este acto.
Materiales Mínimos Requeridos (Guía para Donaciones)
Para llevar a cabo estas intervenciones, la caja de herramientas del voluntario debe contar con los siguientes insumos básicos:
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Para Expresión y Descarga: Hojas blancas, blocs de dibujo, crayones gruesos, plastilina o arcilla, revistas viejas, papel lustrillo, pegamento en barra y tijeras punta roma.
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Para Agencia y Juego Simbólico: Peluches suaves (ositos, perritos) de tamaño pequeño o mediano, cajas de curitas (tiritas), gasas pequeñas y vendas limpias.
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Para Creación e Inclusión Física: Bloques de construcción, cajas de cartón pequeñas y pelotas muy ligeras (de tela o goma espuma suave).
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Para Rituales de Memoria: Linternas pequeñas a pilas o velas LED (seguras para refugios), y cajitas pequeñas (de madera, metal o cartón duro) para construir cofres de recuerdos.
📥 Descarga aquí el material gratuito de libre acceso:
[Caja de Herramientas para el Voluntario]

